Puerta: Tus Hechos = Tu Radar

Criticar a los demás sin ponernos en sus zapatos, refleja que aún no tenemos el coraje de usar los nuestros.  Igualmente, no puedes decir “qué tan ácido es el limón”, cuando sólo te has atrevido a probar “la dulce miel”.  Salir de tu zona de confort implica un acto de valentía porque te enfrentas a algo de lo cual no tienes un punto de referencia y, lo nuevo y diferente siempre causa temor.  Sin embargo, es el método más efectivo cuando de desatar nuestro verdadero potencial se trata.  Pongamos un ejemplo, dentro de ti reside ese líder intuitivo capaz de ser aprendiz y maestro de su propia vida, pero si nunca te atreves a dar el primer paso para avanzar, te dedicarás a ver el lodo en los zapatos de las personas que sí tomaron el riesgo de morder el polvo.  ¡Basta de ser el crítico de los demás! Es momento de empoderarte de tu verdadero propósito en este mundo: Escribir, dirigir y protagonizar tu propia vida.

Para lograrlo, es vital incrementar tu nivel de consciencia.  Hagamos el siguiente ejercicio: Piensa en aquellas siete fortalezas que te hacen decir con orgullo… “Damas y caballeros, permítanme presentarme: ¡Yo soy…!”. Luego, escríbelas y, a cada una de ellas asígnale un color.  De esta manera, cuando tu vida se vea envuelta en una tormenta, recordarás que puedes darle un giro a la adversidad por medio de tu arcoíris de cualidades.  Además de esto, también es indispensable reconocer tus debilidades y entrenarte para superarte a ti mismo.  Es decir, si quieres ser una positiva influencia en el mundo, lo primero es liderar desde tu interior.  La importancia de hacerlo radica en que, al crear un equipo con tu ser interno, aprenderás que para hacer que “Tu orquesta mental” toque en armonía, deberás decidirte a ser el director de ella.  ¡Así es! El orden natural del liderazgo es “ser para hacer”. 

Los grandes tesoros eran escondidos en lugares inimaginables e inaccesibles.  Por eso, quien tuviera la osadía de buscarlos necesitaría por lo menos un mapa y un barco en buenas condiciones. En tu caso, la embarcación representa tus pensamientos y el mapa simboliza lo que debes arriesgarte a cruzar, con el fin de obtener el tesoro que es tu ser interior.  Para empezar, debes forjar tu nave con el hierro de una visión honesta, y unirlo con la soldadura de una misión de autoliderazgo.  Así, la ferocidad de los océanos no se convertirá en tu naufragio, sino, más bien, en tu brújula.  Recuerda que mientras estás en tu rol de constructor, es primordial desarrollar la maravillosa cualidad de la resiliencia, pues la necesitarás en grandes cantidades cuando te equivoques en el acoplamiento de las piezas.  Una vez termines tu construcción, pasarás a ser el capitán.  En esta nueva posición, envía un mensaje claro y contundente a tu mente, a saber: “De nada te sirve tener el más poderoso navío, si lo dejas oxidándose en el puerto”.  Sin duda vale la pena arriesgarse a navegar, porque tu autodescubrimiento te dará la clave para controlar, mejorar y cambiar tus estrategias mentales.

En efecto, para transformarte en el ejemplo de ser humano que te gustaría modelar, debes aventurarte a explorar y conocer tu esencia.  La actitud positiva y las acciones constantes que tomes sobre tu propia vida, empezarán a emitir ondas tan magnéticas que se convertirán en el faro de muchas personas.  ¡Así que manos a la obra! Permite que tu grandeza surque los siete mares rumbo hacia tu propia conquista.  Sé la mejor versión de ti cada día y haz que tus hechos sean tu más potente radar.

ÁNGELA LÓPEZ, Autora.

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